La Bendición de la Cobertura

En continuación con la series, “Modelo de Jesus”; impartido por Hno. Carlos Bernal, abril 20, 2011 a las 7 pm.

Qué es la Cobertura

Cobertura es estar al cuidado y protección de una persona, bajo las bendiciones y promesas que Dios le ha hecho a ésta, a quien debemos respeto, obediencia y fidelidad, y quien es el encargado de formar nuestra vida.

Según Génesis 17.1-2 la obediencia de uno bendice a muchos, y así es con la autoridad que Dios ha puesto para bendecirnos. En la cobertura opera la herencia de bendición, contrario a las maldiciones generacionales.

Principios de la cobertura

Cobertura es estar al cuidado de personas que han sido bendecidas por Dios. Es recibir bendición a través de una persona que le fue obediente a Dios y le creyó.

  • Para estar bajo la cobertura de alguien hay que seguir la visión de esa persona. Esa cobertura será efectiva si existe una relación de discipulado.
  • Aquel que está bajo cobertura sigue los mismos principios y valores que su maestro o mentor le ha instruido y corregido.
  • Tener cobertura es estar bajo la autoridad de alguien. Al estar en cobertura se trabaja como un solo equipo, bajo una cabeza que lo dirige.
  • La cobertura es como la relación que existe entre un padre y un hijo. Existe cobertura donde hay relación de autoridad, como en la familia, en los negocios, en la Iglesia y en la nación.

Características de la Cobertura

Algunas de las características más importantes de estar bajo cobertura son:

  1. Trabajar bajo la misma visión
  2. Tener un proceso de formación y discipulado
  3. Honrar la autoridad por quien recibimos las bendiciones y promesas

Trabajando Bajo la Misma Visión

El Ejemplo de Abraham, Isaac y Jacob

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a donde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa.”- Hebreos 11:8-9

Dios le dio el llamado y la visión a una persona para que la trasmitiera a muchos más y contempló a sus descendientes en el llamado y la bendición. El llamado fue hecho a Abraham, pero Dios consideró a multitudes como coherederos de esa misma promesa.

De igual forma en una Iglesia, Dios le da la visión al Pastor, y éste es el responsable de transmitirla al resto de la congregación. Las ovejas deben oír la voz de su pastor y seguir las indicaciones de éste, pues al transmitirles la visión, el Pastor lo que realmente está haciendo es decirles cual es la voluntad de Dios para esa Iglesia y para cada uno de sus miembros.

Así como el Señor espera que el Pastor escuche y obedezca la visión que El le está dando, El también espera que la Iglesia escuche y siga la visión que el Pastor les indique. Donde hay más de una visión, hay di-visión (dos visiones).

La cobertura no es para que cada miembro de las Iglesias busque hacer lo suyo propio y solo busque apoyo en aquello que le trae beneficio. Cuando nos comprometemos con los Pastores y la Iglesia la que pertenecemos, entonces estaremos genuinamente cubiertos. Es hora ya de que las Iglesias estén llenas de gente comprometida.

El Ejemplo de Pablo y Timoteo

Pablo consideraba a Timoteo un verdadero hijo en la fe porque servía con el evangelio, no viendo por lo suyo, sino por lo de Cristo. El dijo:

“Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado; pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros. Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio.”

El servicio va más allá de trabajar en la organización de una persona. Debe haber un mismo ánimo en esa obra, un compromiso serio y una genuina relación de discipulado. En la obra de Dios no se debe permitir la actitud de “mientras que” (“Sirvo aquí mientras Dios me llama”, “Me sujeto mientras fundo mi ministerio”, etc.). Timoteo era del mismo ánimo de Pablo y lo servía como un hijo a un padre. El no buscaba su beneficio o conveniencia, pero siempre fue bendecido por Dios.

La Formación del Discípulo

La bendición de la cobertura se transmite a través del discipulado y la formación de las personas. La cobertura es un mentor del discípulo, y éste se ve beneficiado de aprender de aquel.

  • Un ejemplo es lo que el apóstol Pablo hizo en la vida de Onésimo. En la carta a Filemón, El apóstol revela como formó a este hombre de ser un siervo inútil a alguien que le ara útil a ambos.
  • Eliseo fue siervo de Elías, y no lo dejó en ningún momento hasta tomar la doble porción de la unción de Eliseo. Servimos a Dios y también a las personas.
  • Josué aprendió de Moisés a acercarse a Dios y a dirigir al pueblo, y fue el quien continuó la obra de llevarlos a la tierra prometida.
  • El libro de Proverbios dice: “oye hijo mío la instrucción de un padre…”

El Ejemplo de Isaac

“… Después que hubo hambre en la tierra, … Y se le apareció Jehová (A Isaac), y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que Yo te daré… porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre… Por cuanto Oyó Abraham Mi voz, y guardó mi preceptos mis mandamientos mis estatutos y mis leyes.”- Génesis 26:1-3

Isaac continuó en aquello que su padre inició. Cuando vino hambre en la tierra pudo haber buscado otra tierra donde habitar, pero continuó en aquella tierra en que su padre había habitado. Por eso Dios le prometió que lo bendeciría. Al igual que Isaac, aquellos que se dejan formar e instruir por sus autoridades y siguen el camino que éstas le indican son bendecidos por Dios.

Además el Señor le dijo a Isaac que sería bendito por cuánto Abraham su padre había escuchado su voz. Un discípulo ha comprobado por experiencia que el seguir a su maestro le bendecirá grandemente. Debemos tener un corazón dispuesto para ser formados, y ser sensibles para obedecer las órdenes y los consejos de nuestros pastores.

La Debida Honra

El Ejemplo de Jacob y Esaú

“Entonces Isaac llamó a Jacob, y lo bendijo… Y el Dios omnipotente te bendiga, y te haga fructificar y te multiplique, hasta llegar a ser multitud de pueblos; y te de la bendición de Abraham, y a tu descendencia contigo, para que heredes la tierra en que moras, que Dios dio a Abraham.”- Génesis 28:1-4

Isaac bendijo a Jacob con la bendición que su padre Abraham. Fue a partir de ese momento que Dios se le apareció a Jacob y lo bendijo abundantemente. Podemos pedirle a Dios y esperar que El nos bendiga con la bendición de nuestros pastores.

No todos los que fueron llamados a recibir la bendición la reciben; algunos la menosprecian. Jesús dijo que muchos son llamados pero pocos los escogidos. La bendición no se les da a aquellos que la menosprecian o que deshonran a sus autoridades, aunque más tarde la procuren con lágrimas. Un ejemplo de ello es Esaú, que menospreció la primogenitura. Otros en cambio la aprecian y la reciben en lugar de los primeros, como lo hizo Jacob. No hay bendiciones de la cobertura para personas que no honran a aquel que es puesto por autoridad. Dios no ve lágrimas, ve corazones; corazones que honran.

Imitando a Nuestros Pastores

Dice:

“Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.”- Hebreos 13.7

Debemos ver la conducta de nuestros pastores e imitar su fe, de esta forma recibiremos las bendiciones que Dios les haya otorgado a ellos. Podremos decir, al igual que Jacob:

“Señor, bendíceme como lo has hecho con mi Pastor…”

Hijos Espirituales

Un hijo espiritual es aquel que ha sido engendrado y formado por alguien más. Hay una gran diferencia entre ser un hijo y ser un jornalero.

  • Un hijo es engendrado y formado. Un jornalero es contratado y remunerado.
  • Un hijo le es fiel a su padre, el jornalero trabaja por su salario.
  • Un hijo no sirve a su padre por el sueldo, aunque es heredero de todo. Un jornalero es asalariado.

Los hijos deben honrar a aquel que los ha formado. El apóstol Pablo llamó a muchos sus colaboradores y fieles ministros, pero pocos fueron considerados sus hijos (Timoteo, Tito y Onésimo, a quienes dedicó epístolas). En el discipulado existe una relación tan fuerte y genuina como lo existe en la paternidad. Dios bendice generaciones de discípulos que siguen a su Pastor.

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